TOXICOLOGIA FORENSE
CONCEPTUALIZACIÓN La toxicología es la ciencia que
estudia los efectos adversos que los agentes físicos y químicos pueden producir
en el hombre y los animales. Etimológicamente este término deriva del latín
toxicum (veneno), y esta del griego toxik, que significa flecha envenenada,
evocando a la práctica que data desde la era paleolítica de impregnar las
flechas con sustancias nocivas y con efectos mortales.
El estudio de los venenos es tan antiguo como la
humanidad, pero no fue sino hasta la edad moderna en que Paracelso estableció
los principios básicos de la toxicología
y posteriormente, en la edad contemporánea, Mateo Buenaventura Orfila
estudia de manera sistemática los tóxicos y sienta las bases de la toxicocinética, que se avizora la toxicología como disciplina
y es realmente hasta el siglo XX que se reconoce la Toxicología como ciencia en
sí misma, por motivo del desarrollo y uso desmedido, e ingenuo, de los
pesticidas y los fármacos sintéticos y la experiencia de sus consecuentes
efectos nocivos para la salud humana .
En tanto, la toxicología forense ya tenía cierto
desarrollo como auxiliar de la medicina legal, pero sin identificarse como una
especialidad propia de una ciencia. La Toxicología Forense es una especialidad
que aplica la toxicología a casos en los que esos efectos adversos tienen
consecuencias médico-legales y donde los resultados son susceptibles de ser
utilizados en la corte .
La Toxicología Forense es tan antigua como la propia
medicina legal; de hecho, en un principio surgieron como ciencias indistintas,
siendo la toxicología parte de la experticia del médico legista. Con el avance
tecnológico y el desarrollo de la ciencia toxicológica, este campo de estudio
fue tomando identidad propia, como una disciplina aplicada que hace uso de la
química analítica, la toxicocinética, la toxico dinamia, la farmacología y
varias áreas de estudio más, que requiere de un profesional con competencias
específicas: “El Toxicólogo Forense”.
Hoy en día, el laboratorio de Toxicología Forense
tiene como función primordial aislar e identificar drogas, venenos y otros
compuestos químicos en fluidos y tejidos humanos, relacionados con hechos que
son objeto de la investigación criminal; cuando es pertinente, estos compuestos
son cuantificados. El toxicólogo forense también interpreta los resultados
obtenidos de manera que puedan ser utilizados por el médico forense y los
operadores de justicia, bien sea para concluir sobre una causa de muerte o para
explicar cierta conducta o el estado del individuo bajo el efecto de las
drogas.
La Toxicología Forense hoy en día constituye una de
las principales disciplinas dentro de las ciencias forenses, posee sus propios
principios y normativas, que se definen por consenso entre expertos asociados
en organizaciones regionales e internacionales, destacando la Junta Americana
de Toxicología Forense (American Board of Forensic Toxicology) la Sección de Toxicología de la Academia
Americana de Ciencias Forenses (Toxicology Section of the American Academy of
Forensic Sciences, AAFS), la Sociedad de
Toxicólogos Forenses (Society of Forensic Toxicologists, SOFT) y , la más relevante a nivel mundial, la
Asociación Internacional de Toxicólogos Forenses (International Association of
Forensic Toxicologists, TIAFT).
ÁREAS DE LA TOXICOLOGÍA FORENSE:
Originalmente, la Toxicología Forense se asoció al
estudio de la muerte por envenenamiento; posteriormente, otras circunstancias
denotaron la necesidad de valorar las alteraciones fisiológicas que producen
las sustancias una vez que ingresan al organismo, ingeridas, inyectadas, a
través de la piel o de alguna otra manera, y la forma en que estas inciden
sobre hechos delictivos, efectos distintos a la muerte; por ejemplo, cuando la
ingesta de alcohol influye en un hecho de tránsito o cuando una persona es
sometida a la voluntad de otra, bajo el efecto de una droga o un error en la
prescripción médica que lleva a efectos lesivos para la salud de un paciente o
bien el consumo intencional de ciertas sustancias que proporciona ventajas en una
competencia deportiva. Es así que la Toxicología Forense, no sólo ha madurado
como ciencia, sino que se ha diversificado.
Actualmente se destacan cuatro sub-disciplinas:
·
La toxicología post mortem
·
La toxicología conductual.
·
La toxicología antidopaje.
·
La toxicología forense en el lugar de trabajo.
La Toxicología post mortem se aplica para determinar sustancias de interés
toxicológico en las muestras extraídas del cadáver, colaborando con el médico
autopsiante en el estudio de las causas de muerte asociadas con tóxicos, donde
éstas se establecen como el agente de muerte o bien inciden de alguna manera
contribuyente a la misma.
La toxicología conductual se aplica a la identificación y la determinación
cuantitativa de drogas que alteran la conducta del individuo, induciendo
comportamientos agresivos, o bien incapacitantes de las funciones físicas y
mentales o que actúan como disociativos alterando la percepción de la realidad
o abstrayendo al individuo completamente de la misma. La toxicología conductual
sirve a la clínica forense, especialmente cuando se trata de investigaciones de
hechos de tránsito donde la valoración del estado de ebriedad del conductor, y
a veces de la víctima, es relevante, así como en la investigación de los
delitos sexuales en general y sobre todo en aquellos donde se sospecha la
sumisión química, es decir cuando se presume del uso de una sustancia
psicoactiva con el objeto de manipular la voluntad de las personas o modificar
su comportamiento a favor del agresor .
La toxicología antidopaje se dedica a la investigación del consumo de drogas y
otras sustancias que modifican el desempeño del individuo en el deporte, tales
como anabólicos y diversos fármacos, constituyéndose como práctica fraudulenta.
Resaltan en esta área las funciones del Comité Olímpico Internacional (COI) y
la Agencia Mundial Antidopaje (World Anti-Doping Agency, WADA).
La toxicología forense en el lugar de trabajo se desarrolla conforme a esquemas reglamentados, con
el fin de determinar el consumo de drogas por trabajadores con funciones
sensibles, tales como los agentes policiales y otros del sector de seguridad y
justicia, así como los pilotos de aeronáutica civil y conductores de vehículos
de transporte terrestre, entre otros .
Una sustancia tóxica es aquella que produce efectos, alteraciones o trastornos graves en el
funcionamiento de un organismo vivo, y que puede, incluso, causar la muerte.
Una sustancia tóxica se mide según su grado de
toxicidad, es decir, su capacidad intrínseca para producir daños en un
organismo. Estas sustancias pueden entrar en contacto con el organismo por
varias vías: ingestión, inhalación, absorción, aplicación, inyección o,
incluso, pueden desarrollarse en el propio interior de un organismo. De allí
que se puedan clasificar bien como sustancias tóxicas endógenas (que proceden
del interior de un organismo) o exógenas (que provienen del exterior).
En farmacología, como efecto tóxico se designa la
acción indeseada de una sustancia sobre el organismo de un individuo, como consecuencia,
por lo general, de una dosis excesiva. De allí que el efecto tóxico dependa
directamente de dos factores: la dosis, es decir, la cantidad de sustancia a la cual se exponga el organismo, y el
tiempo de exposición, o sea, la cantidad de tiempo durante el cual se prolongue
la exposición.
Un veneno es cualquier
sustancia química dañina, ya sea sólida, líquida o gaseosa, que puede producir
una enfermedad, lesión, o que altera las funciones del sistema digestivo y
reproductor cuando entra en contacto con un ser vivo, incluso provocando la
muerte.
Los venenos son sustancias que desencadenan o inhiben una reacción química,
uniéndose a un catalizador o enzima más fuertemente que el reactivo normal.
Esta definición descarta fenómenos físicos como el calor, la radiación y la
presión, que también pueden provocar lesiones en los organismos. Según el
glosario de la AET, se habla de veneno cuando la intención (consciente) o el
objetivo (por ejemplo en un animal) es producir daño.
Los venenos pueden
tener origen:
Mineral: Como el
arsénico, el mercurio.
Vegetal: Como
algunas "plantas venenosas". La mayoría de las plantas medicinales
contienen sustancias tóxicas que son venenos a determinadas concentraciones,
como por ejemplo, la cicuta.
Animal: Como el
veneno de las serpientes, escorpiones, abejas, y otros.
Artificial: Como
muchas de las sustancias sintetizadas por el hombre en la industria.
Psicotrópico:
cualquier sustancia natural o sintética, capaz de influenciar las funciones
psíquicas por su acción sobre el Sistema Nervioso Central (SNC). Psicofármaco: todo producto farmacéutico
compuesto por sustancias psicotrópicas, utilizado como objeto del tratamiento
de padecimientos psíquicos o neurológicos.
Estupefacientes: toda sustancia psicotrópica, con alto potencial de producir conducta
abusiva y/o dependencia (psíquica/física, con perfil similar a morfina,
cocaína, marihuana, etc .), que actúa por sí misma o a través de la conversión
en una sustancia activa que ejerza dichos efectos. Generalmente, el uso de un
psicotrópico puede traer como consecuencias cambios temporales en la
percepción, ánimo, estado de conciencia y comportamiento. Pueden ser de tipo
estimulante, antipsicótico, tranquilizante, entre otros.
En cambio los estupefacientes o narcóticos, están
relacionados por lo general con el tratamiento y control del dolor. Se dice que
estas sustancias tienen un índice terapéutico muy pequeño (ventana terapéutica
pequeña): es decir que las dosis son muy exactas para cada patología e
indicación en particular. Por ejemplo, con una concentración específica se
puede producir excitación y con una concentración superior pueden deprimir el
SNC.
Es por ello, que su indicación y prescripción deben
ser realizadas exclusivamente por el profesional médico especialista, y deben
ser utilizados ba jo estricta vigilancia médica. Tanto los psicotrópicos como
los estupefacientes, denominados internacionalmente como “sustancias
controladas” son estrictamente fiscalizadas por el Estado.
Los barbitúricos son una familia de
fármacos derivados del ácido barbitúrico que actúan como sedantes del sistema
nervioso central y producen un amplio esquema de efectos, desde sedación suave
hasta anestesia total y o euforia.
También son
efectivos o ansiolíticos, como hipnóticos y como anticonvulsivos. Los
barbitúricos también tienen efectos analgésicos, sin embargo, estos efectos son
algo débiles, impidiendo que los barbitúricos sean utilizados en cirugía en
ausencia de otros analgésicos.
Tienen un alto
potencial de adicción, tanto física como psicológica. Los barbitúricos han sido
reemplazados por las benzodiacepinas en la práctica médica de rutina, por
ejemplo, en el tratamiento de la ansiedad y el insomnio, principalmente porque
las benzodiacepinas son mucho menos peligrosas en sobredosis. Sin embargo,
todavía se utilizan barbitúricos en la anestesia general, para la epilepsia y
el suicidio asistido.
En forma endovenosa
el pentotal ha sido el más utilizado para la inducción de la anestesia aunque
en los últimos años está siendo desplazado por un anestésico intravenoso no
barbitúrico, el propofol, de vida media más corta. También son utilizados como
anticonvulsivantes (fenobarbital, por ejemplo).
EN VENEZUELA el Artículo 2 de la LEY ORGÁNICA CONTRA EL TRÁFICO ILÍCITO Y EL CONSUMO DE
SUSTANCIAS ESTUPEFACIENTES Y PSICOTRÓPICAS establece las definiciones al
respecto.
REFERENCIAS:
1. LEY
ORGÁNICA CONTRA EL TRÁFICO ILÍCITO Y EL CONSUMO DE SUSTANCIAS ESTUPEFACIENTES Y
PSICOTRÓPICAS. GO 15 de septiembre de 2010.
2. Sanz, P (1995), Glosario de términos toxicológicos, versión
española ampliada, Asociación Española de Toxicología, consultado el 17 de mayo
de 2018
3. Mario Martínez Ruiz, Antonio Aguilar Ros, Gabriel Rubio
Valladolid (2002). «15 Tranquilizantes. Barbitúricos y benzodiacepinas». Manual
de drogodependencias para enfermería. Ediciones Díaz de Santos. p. 150.
Consultado el 30 de mayo de 2019.
6. https://www.significados.com/toxico/ Consultado: 1 de mayo de
2020, 09:49 pm.
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